En un mundo editorial donde las historias de vampiros saturan el mercado, uno podría preguntarse que más se podría ofrecer. El escritor mexicano Andrés Acosta aborda el tema y lo ubica en la Ciudad de México, desarrollando una historia adolescente que intenta simular la dinámica y el suspenso de otros maestros del género. Recordemos que la literatura mexicana siempre le ha temido al género fantástico, de ahí que se le agradezca al escritor el valor de situar esta historia en escenarios tan representativos como la glorieta del metro Insurgente y hacerlo, además, creíble.
