domingo, 9 de junio de 2013

DESTRUCCIÓN

Destruiste la cama de los dos.
Con las almohadas testigo
de todo lo que se entregó.

Destruíste el hogar de los dos.
Desgarrando la tela de la confianza,
aquella que nos envolvía y nos daba calor.

Desbarataste el rompecabezas de los dos.
Tus piezas, mis piezas
quedaron regadas en el piso
del solitario balcón.

Fuerte, rápido, al ras.
Me dijiste que no.
Me dijiste adiós.

Destruiste el fuego de los dos.
Mis lágrimas cayeron en la hoguera
en la que fundíamos el calor.

Desgarraste el lienzo del amor.
En el que tanto dibujé
un futuro para los dos.

Fuerte, rápido, recio.
Me dijiste adiós.
No pude decirte perdón.

Desarmaste la fuerza de este corazón.
Mataste, heriste, robaste y violaste
la voz desinteresada que cantaba tu canción. 

FATIGASTE

FATIGASTE


Me fatigaste el corazón.
No quiero el aire.
No siento el calor.

Me fatigaste la razón.
Nada más cuadra.
Ya no existe Dios.

Fatigaste el mundo.
La esfera de esperanza
es piedra de carbón.

Fatigaste mi pasión.
Me ahogo en el cansancio
De mi derrotado corazón.