Siempre el mismo día de David Nicholls
Las
historias de amor siempre se están renovando, tanto en el cine como en la
literatura. Es el tema por excelencia. Novela rosa y sentimental hay por todos
lados, escrita por autores, muchas veces, de dudosa capacidad narrativa. Aspecto
por el cual el género se ha denigrado hasta convertirlo en la zona literaria a
la cual muchos escritores evitan entrar. ¿Cómo renovar un tema tan escrito y leído?
Posiblemente la respuesta sea narrarlo crudamente, a como es la mayoría de las
veces. En “Siempre el mismo día”, David Nicholls, tomando de modelo un poco a
Dickens, relata la vida (no únicamente la amorosa) de Emma y Dexter. Desde su
graduación en la universidad hasta sus años cuarenta, la novela viaja a través
de sus aventuras como seres individuales, sus frustraciones ante la vida, el
descontento con lo traicionera que puede ser la existencia. Una buena historia debe de conmover y ésta lo logra, quizá por el
paso del tiempo, que nos afecta a todos, quizá por esa nostalgia que en
determinados momentos nos llega y nos dice que el pasado en el pasado se quedará
y que por más que uno lo recuerde no se puede cambiar. Diálogos ágiles, divertidos y
honestos dan el marco para la construcción de estos personajes totalmente creíbles.
Uno mismo puede ser personaje de la novela, en cierta manera, si se dedica a
las letras, por ejemplo.
Un homenaje
a los noventa y a la vida que se queda atrapada en las decadas. El relato se convierte
en una novela de formación profunda y enternecedora. Altamente recomendable.
Calificación: 8/10
Lo bueno: Los personajes, la historia y la agilidad narrativa. Novela de formación.
Lo malo: El final recuerda un poco a otras grandes novelas, como Love story. La adaptación cinematográfica se queda inmensamente corta, es lo obvio.

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